El entrenador que inspira vs. el que destruye
🎾 Transforma Tu Tenis · Análisis TTT
Una mirada al corazón del tenis juvenil
La figura del entrenador puede influir tanto en el desarrollo deportivo como en la relación que el joven construye con el tenis.
En un deporte tan individual como el tenis, resulta fácil mirar solamente al jugador que está dentro de la cancha. Sin embargo, detrás de muchas de sus decisiones, hábitos, seguridades y temores existe también una historia de enseñanza.
El entrenador no transmite únicamente una técnica para golpear la pelota. También comunica —a veces sin darse cuenta— qué significa equivocarse, competir, perder, esforzarse, volver a intentarlo y convivir con la presión.
Por eso la conversación sobre buenos y malos entrenadores necesita ir más allá de una clasificación sencilla. Un coach puede poseer grandes conocimientos técnicos y, aun así, tener dificultades para comunicarlos. Otro puede ser extraordinariamente exigente y, al mismo tiempo, construir confianza, autonomía y responsabilidad.
El verdadero desafío está en comprender qué tipo de entorno estamos construyendo alrededor del jugador.
Dos experiencias que obligan a reflexionar
El tenis profesional ofrece ejemplos interesantes sobre la importancia de la relación entrenador-jugador. Óscar Burrieza, entrenador de Martín Landaluce, ha hablado públicamente de una relación en la que existe trabajo, exigencia y estructura, pero también espacio para que el joven sea independiente.
En el otro extremo aparecen testimonios que recuerdan que la experiencia del deportista puede ser muy distinta. La extenista Aravane Rezai relató públicamente una etapa de enorme presión en su carrera y describió su experiencia con Patrick Mouratoglou como profundamente negativa para ella.
Lo importante aquí no es convertir dos historias particulares en una regla universal. Sirven para plantear una pregunta mucho más útil: ¿qué características hacen que una relación de entrenamiento ayude al jugador a crecer y cuáles pueden terminar deteriorándola?
El entorno también educa
Hablar de ambientes deportivos saludables tampoco significa responsabilizar exclusivamente al entrenador. Padres, academias, dirigentes, compañeros y estructuras competitivas forman parte del ecosistema en el que se desarrolla un joven deportista.
La primera Encuesta Nacional de Entrenadores del U.S. Center for SafeSport aporta una perspectiva interesante porque también pregunta qué ocurre con quienes están del otro lado de la enseñanza.
Esto cambia el enfoque. Si queremos mejores entrenadores, también necesitamos mejores entornos para entrenar. La cultura de una academia no se construye desde una sola persona.
Un padre puede apoyar o aumentar innecesariamente la presión. Una dirección deportiva puede respaldar al entrenador o dejarlo aislado. Y una academia puede valorar exclusivamente resultados o reconocer también procesos, aprendizaje y desarrollo.
Exigir no es destruir: la diferencia está en cómo se exige
El tenis competitivo necesita disciplina. Necesita repetición, puntualidad, compromiso, tolerancia a la frustración y capacidad para trabajar incluso cuando el resultado inmediato todavía no aparece.
Por eso, un entrenador exigente no es necesariamente un mal entrenador.
Pedir una preparación correcta una vez más, repetir una serie porque perdió calidad, señalar un error técnico, establecer límites, exigir concentración o pedir responsabilidad después de una derrota forman parte del proceso de aprendizaje.
El problema comienza cuando la exigencia deja de estar al servicio del aprendizaje y empieza a apoyarse sistemáticamente en el miedo, la humillación, el menosprecio o el control excesivo.
✓ Exigencia que construye
“Sé que puedes hacerlo mejor. Vamos a identificar qué está fallando, trabajarlo y volver a intentarlo.”
✕ Exigencia que destruye
“Si no lo consigues, me decepcionas.” El error deja de ser información para convertirse en una valoración de la persona.
En ambos casos puede existir una corrección firme. Lo que cambia es el propósito, la manera de comunicarla y lo que el jugador aprende acerca de sí mismo durante el proceso.
La exigencia forma parte del entrenamiento. La diferencia está en cómo exigimos y qué construimos en el jugador. — Transforma Tu Tenis
Una revisión sistemática publicada en 2024 sobre permanencia y abandono deportivo en jóvenes encontró que el estilo de liderazgo del entrenador y el clima motivacional forman parte de los factores relevantes. Los estilos que apoyan la autonomía pueden favorecer la persistencia, mientras que un estilo controlador puede perjudicar la autodeterminación.
Esto no significa entrenar sin autoridad. Significa utilizar la autoridad para enseñar, orientar y establecer estándares, no para reducir la capacidad del jugador de pensar, aprender y asumir responsabilidad.
La cancha también habla
Hay señales que nunca aparecen en un marcador.
Un jugador puede seguir ganando partidos y, al mismo tiempo, comenzar a entrenar con miedo a equivocarse. Puede obedecer todas las instrucciones y haber dejado de hacer preguntas. Puede terminar una sesión físicamente preparado pero emocionalmente desconectado.
Por eso el entrenador necesita aprender a observar algo más que la pelota.
- ¿El jugador todavía disfruta aprendiendo? El esfuerzo puede ser duro sin eliminar el interés por mejorar.
- ¿Se atreve a preguntar? Preguntar suele indicar que está participando en su propio aprendizaje.
- ¿Puede equivocarse sin paralizarse? El error debe aportar información para el siguiente intento.
- ¿Entiende por qué realiza el ejercicio? Ejecutar y comprender no son exactamente lo mismo.
- ¿Puede comunicar que algo no está funcionando? Escuchar al jugador no significa renunciar a dirigir el entrenamiento.
Estas preguntas no sustituyen la evaluación técnica, táctica o física. La completan.
La comunicación también forma parte del entrenamiento
En tenis encontramos además evidencia específica que merece atención. Un estudio publicado en 2025 analizó a 50 jugadores principiantes del Club First Tennis, en Indonesia.
Los investigadores encontraron una relación significativa entre la comunicación del entrenador y la satisfacción del jugador (r = 0.615), y también entre la estructura del programa de entrenamiento y la satisfacción (r = 0.620).
El resultado apunta hacia algo que en cancha podemos reconocer con facilidad: saber tenis no basta. También debemos saber transmitirlo, organizar el aprendizaje y adaptar nuestra comunicación a la persona que tenemos enfrente.
Cuando corregir ayuda realmente a aprender
Existe una diferencia enorme entre corregir una acción y etiquetar a una persona.
Corrección útil
“Estás preparando tarde. Intenta iniciar la preparación antes de que la pelota cruce la red.”
Corrección que no enseña
“Siempre haces lo mismo. Nunca aprendes.”
La primera frase identifica una conducta observable y ofrece una dirección para corregirla. La segunda convierte el error en una característica personal y no proporciona una solución técnica.
Esta diferencia parece pequeña cuando se lee desde fuera. Repetida durante semanas, meses o años puede ser enorme para quien está aprendiendo.
Construyendo un tenis más saludable
La solución no consiste en demonizar al entrenador ni en convertir cada sesión en un espacio sin exigencia. Consiste en profesionalizar y humanizar la enseñanza.
Un estudio publicado en el Journal of Sports Sciences analizó a 145 deportistas de élite y encontró asociaciones entre el liderazgo de identidad social percibido en el entrenador, la satisfacción con el rendimiento y dimensiones de salud mental.
Los propios investigadores señalan que todavía existe investigación limitada en este campo. Esa cautela es importante: una asociación no significa que podamos atribuir toda la salud mental del deportista a su entrenador. Sí refuerza la necesidad de considerar el liderazgo y la relación interpersonal como componentes relevantes del entorno deportivo.
Desde la cancha, esto puede traducirse en acciones concretas:
- Evaluar al jugador, no solamente el resultado. Observar desarrollo técnico, táctico y físico, pero también motivación, comunicación y relación con el entrenamiento.
- Corregir la conducta sin atacar a la persona. Una corrección útil identifica qué ocurrió y qué puede hacerse diferente en el siguiente intento.
- Explicar el porqué. El jugador que comprende lo que intenta desarrollar puede participar activamente en su aprendizaje.
- Dar espacio a la comunicación. Escuchar no significa entregar al jugador el control absoluto de la sesión.
- Mantener estándares altos. Un ambiente saludable no significa entrenamientos cómodos. Puede existir intensidad, disciplina, repetición y objetivos ambiciosos.
- Crear canales seguros de retroalimentación. Especialmente con menores, academia, entrenador y padres necesitan mecanismos claros para detectar y atender problemas.
Entrenar al jugador que algún día jugará sin nosotros
Hay una idea que merece permanecer en el centro de todo este análisis: durante un partido, finalmente será el jugador quien tendrá que observar, decidir, adaptarse y ejecutar.
El entrenador no podrá entrar a la cancha a resolver cada problema.
Por eso formar autonomía no debilita la autoridad del entrenador. Es una de las consecuencias más importantes de enseñar bien.
Nuestro trabajo no consiste únicamente en conseguir que el jugador haga hoy lo que le pedimos. También consiste en darle herramientas para que mañana pueda reconocer por sí mismo qué está ocurriendo y encontrar respuestas.
La pregunta final
El entrenador ocupa un lugar privilegiado: ve al jugador cuando gana, pero también cuando falla; cuando está seguro y cuando duda; cuando aprende rápidamente y cuando necesita escuchar la misma explicación una vez más.
Esa posición implica responsabilidad.
Un entrenador no necesita ser permisivo para ser humano. Tampoco necesita renunciar a la disciplina para construir confianza. Puede exigir puntualidad, esfuerzo, concentración, repetición y compromiso y, al mismo tiempo, conseguir que el jugador salga de la cancha queriendo regresar mañana.
Quizá ahí encontremos una de las diferencias más profundas entre simplemente entrenar jugadores y verdaderamente formar tenistas.
🎾 Esta semana observa algo más que el marcador: después de entrenar contigo, ¿tu jugador solamente golpea mejor la pelota o también tiene más herramientas para convertirse en mejor tenista?
Fuentes y lecturas consultadas
Este artículo combina experiencia de cancha de Transforma Tu Tenis con investigación y fuentes deportivas. Estas son algunas de las referencias utilizadas:
- U.S. Center for SafeSport — 2025 National Coaches Survey
- Frontiers in Public Health — Revisión sistemática sobre permanencia y abandono deportivo juvenil
- Zakaria & Nurrachmad — Comunicación del entrenador, programa de entrenamiento y satisfacción de tenistas principiantes
- Journal of Sports Sciences / PubMed — Liderazgo del entrenador, satisfacción con el rendimiento y salud mental en atletas de élite
- ATP Tour — Óscar Burrieza y su relación de trabajo con Martín Landaluce
Las investigaciones citadas aportan evidencia sobre poblaciones y contextos específicos. TTT las utiliza como apoyo para el análisis y no como reglas universales aplicables a todos los jugadores.
Experiencia de cancha + investigación aplicada
AMF — Antonio Moreno Flores para Transforma Tu Tenis