Cómo Prevenir la Inactividad en el Tenis
Cómo Prevenir la Inactividad en el Tenis
Los niños crecen, sus intereses cambian y aparecen nuevas formas de ocupar su tiempo. El reto no es obligarlos a seguir jugando, sino ayudarles a conservar razones para mantenerse activos y querer volver a la cancha.
La inactividad no comienza necesariamente el día que un joven deja la raqueta. Muchas veces comienza antes: cuando deja de divertirse, cuando siente demasiada presión, cuando la cancha pierde espacio entre sus prioridades o cuando ya no encuentra una razón para regresar.
Hace años planteaba una pregunta que continúa siendo importante: ¿por qué, a medida que nuestros hijos crecen, puede disminuir su actividad física y qué podemos hacer para evitarlo?
Durante la infancia, jugar y moverse suelen ir de la mano. Correr, saltar, perseguir una pelota y competir por diversión forman parte natural del día. Pero crecer también significa descubrir otros intereses, asumir nuevas responsabilidades y decidir de otra manera cómo utilizar el tiempo libre.
La inactividad no aparece de un día para otro
Un niño rara vez pasa de disfrutar profundamente una actividad a abandonarla sin que antes ocurra algo. Puede empezar faltando ocasionalmente, mostrando menos entusiasmo, encontrando siempre otra actividad más atractiva o sintiendo que entrenar se ha convertido en una obligación.
Por eso prevenir no significa actuar solamente cuando el joven ya dejó el deporte. Significa observar lo que ocurre antes.
Algunas señales que conviene observar
- Cada vez cuesta más convencerlo de ir a entrenar.
- Habla menos de lo que disfruta y más de resultados, errores o presión.
- Empieza a faltar con frecuencia sin una causa concreta.
- Otras actividades desplazan progresivamente el movimiento y el deporte.
- La cancha deja de representar diversión, amistad, reto o descubrimiento.
Ninguna de estas señales significa por sí sola que un joven vaya a abandonar el tenis. Pero pueden servir para algo muy importante: preguntar, escuchar y comprender antes de presionar.
¿Por qué el tenis puede ir perdiendo espacio?
1. Los intereses cambian
En la infancia gran parte del movimiento ocurre jugando. Con la adolescencia aparecen nuevas formas de entretenimiento, mayor autonomía, tecnología, convivencia social y otros intereses que compiten por el mismo tiempo.
2. Aumentan las responsabilidades
La exigencia escolar puede crecer. También pueden aparecer responsabilidades familiares y nuevas relaciones sociales. No siempre existe una simple “falta de organización”: cada familia vive circunstancias diferentes. Pero sí podemos ayudar al joven a buscar un equilibrio razonable entre estudio, descanso, familia, amigos y actividad física.
3. El grupo adquiere mayor importancia
Conforme crecen, los amigos ejercen una influencia cada vez mayor sobre la manera de emplear el tiempo. Precisamente por eso un buen ambiente de entrenamiento puede ser poderoso: la cancha también puede convertirse en un espacio de pertenencia, convivencia y amistad.
Cuando ganar sustituye a jugar
Existe otro cambio que merece especial atención. Al principio, muchos niños viven el tenis como juego. Después aparecen marcadores, comparaciones, torneos, clasificaciones y expectativas.
Tener metas puede ser positivo. El problema aparece cuando ganar se convierte en la única medida del valor de jugar. Si las expectativas son poco realistas o cada derrota se vive como un fracaso, aquello que producía ilusión puede comenzar a generar presión.
Un joven no necesita ser campeón para que el tenis transforme positivamente su vida.
Entonces, ¿qué podemos hacer los padres?
Nuestro papel cambia conforme los hijos crecen. Ya no podemos decidir por ellos de la misma manera, pero eso no significa que nuestra influencia desaparezca.
🎾 Ayúdalo a recordar por qué juega
El tenis puede significar salud, diversión, amistad, aprendizaje, superación y tiempo bien aprovechado. El trofeo es solamente una de muchas posibles experiencias.
🎾 Interésate sin convertirte en juez
Al terminar una práctica, cambia algunas veces “¿ganaste?” por “¿qué disfrutaste hoy?”, “¿qué aprendiste?” o “¿qué sentiste que hiciste mejor?”.
🎾 Ayúdalo a organizarse
Cuando sea posible, den al movimiento un lugar visible dentro de la semana. No como castigo ni como obligación añadida, sino como parte de una vida equilibrada.
🎾 Cuida el ambiente que rodea su tenis
Entrenadores, compañeros y familias pueden ayudar a crear una comunidad donde se valore aprender, esforzarse y disfrutar, no únicamente ganar.
Prevenir la inactividad no consiste en obligar a un joven a seguir jugando. Consiste en ayudarle a conservar razones para querer seguir moviéndose.
El ejemplo también educa
Podemos hablar muchas veces de los beneficios de mantenerse activos, pero nuestros hábitos también comunican. Caminar, hacer ejercicio, jugar, acompañarlos alguna vez a la cancha o simplemente valorar el movimiento demuestra que la actividad física tiene un lugar real en la vida familiar.
No hace falta que los padres sean tenistas. Lo importante es que el mensaje y el ejemplo no se contradigan.
3 acciones sencillas para esta semana
1. Pregunta antes de aconsejar.
“¿Qué es lo que más disfrutas actualmente del tenis?” puede enseñarte
mucho más que una larga explicación.
2. Revisa la semana juntos.
Busquen dónde caben entrenamiento, escuela, descanso y convivencia sin
convertir cada día en una carrera.
3. Celebra algo que no aparezca en el marcador.
Constancia, puntualidad, esfuerzo, compañerismo, una mejora técnica o
simplemente haber disfrutado una buena práctica también son progresos.
Que mañana todavía quiera regresar
No todos los niños que toman una raqueta serán jugadores de competencia. No todos ganarán trofeos. Algunos jugarán durante años y otros encontrarán diferentes maneras de mantenerse activos.
Pero mientras tengamos la oportunidad de acompañarlos, podemos hacer algo importante: ayudar a que relacionen el movimiento con experiencias positivas, enseñarles a valorar el esfuerzo y evitar que una derrota, una expectativa desmedida o una mala experiencia les haga creer que el deporte ya no tiene nada que ofrecerles.
No esperemos a que dejen la raqueta para preguntarnos por qué perdieron el interés. Observemos antes. Escuchemos antes. Actuemos antes.
El objetivo no es solamente que juegue tenis hoy.
Es que descubra razones para querer mantenerse activo toda la vida.
AMF – Antonio Moreno Flores
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