Aptitud física en el tenis: el cuerpo también juega cada punto
Puedes tener una buena derecha, un revés técnicamente correcto y saber perfectamente dónde quieres colocar la pelota.
Pero existe una pregunta que tarde o temprano aparece en la cancha:
¿Puede tu cuerpo seguir haciendo todo eso cuando el partido avanza, las piernas comienzan a pesar y todavía tienes que jugar un punto más?
Ahí comienza a entenderse la verdadera importancia de la aptitud física en el tenis.
Porque jugar tenis no consiste solamente en golpear una pelota. En cada punto el jugador debe observar, reaccionar, arrancar, desplazarse, frenar, ajustar su posición, mantener el equilibrio, golpear y recuperarse para volver a hacerlo.
Y todo puede repetirse una y otra vez.
El cuerpo también juega cada punto.
Estar cansado no significa estar bien entrenado
Existe una idea que conviene desmontar desde el principio:
Preparación física para tenis no significa simplemente correr mucho, sudar mucho o terminar agotado.
Correr puede formar parte de una preparación física. La resistencia también es importante. Pero el tenis presenta demandas mucho más amplias.
Durante un partido tenemos que acelerar y desacelerar, movernos lateralmente, avanzar, retroceder, cambiar de dirección, girar, estabilizarnos y recuperarnos después de cada golpe.
Además, no sabemos exactamente cuánto durará el siguiente punto ni cuánto durará el partido.
¿Qué necesita ser capaz de hacer mi cuerpo para jugar el tenis que quiero jugar?
El tenis exige mucho más de lo que parece desde fuera
Cuando observamos a un buen jugador, muchos movimientos parecen fáciles.
Llega. Golpea. Regresa. Vuelve a salir.
Pero detrás de esa aparente facilidad existe una sucesión extraordinaria de acciones.
Imagina una pelota abierta hacia tu derecha.
Primero debes percibir su trayectoria. Después reaccionar. Tus piernas tienen que iniciar el movimiento, acelerar y llevarte hacia una posición adecuada. Cerca de la pelota tendrás que ajustar los últimos pasos, controlar la velocidad de tu cuerpo, estabilizarte suficientemente para golpear y, después del impacto, recuperar una posición que te permita responder a la siguiente pelota.
Y todavía no terminó el punto.
Quizá ahora tengas que desplazarte hacia el lado contrario.
El tenis exige arrancar, detenerse, girar, cambiar de dirección, recuperar posición y golpear en situaciones continuamente cambiantes. La superficie, el estilo de juego y las características del rival también pueden modificar esas demandas.
Prepararse físicamente para el tenis significa preparar al cuerpo para resolver esas situaciones.
Las capacidades físicas que sostienen tu tenis
No existe una única “condición física”. Un tenista necesita desarrollar distintas capacidades que trabajan juntas.
1. Resistencia
Permite sostener el esfuerzo durante entrenamientos y partidos y recuperarse repetidamente entre acciones.
Pero cuidado: resistencia para tenis no significa solamente ser capaz de correr varios kilómetros. Un jugador puede tener una excelente capacidad para correr de manera continua y, sin embargo, encontrar dificultades para repetir aceleraciones, frenadas y cambios de dirección durante un partido.
La resistencia general constituye una base. Después debe acercarse progresivamente a las características del deporte.
2. Velocidad
En tenis muchas veces no necesitamos recorrer grandes distancias. Necesitamos recorrer la distancia necesaria a tiempo.
Unos cuantos metros pueden separar una pelota que golpeamos equilibrados de otra que alcanzamos tarde y fuera de posición. Por eso importan tanto la reacción y los primeros pasos.
3. Agilidad
No basta con moverse rápido. Hay que poder cambiar de dirección, ajustar el cuerpo y responder ante una pelota que no siempre llega exactamente como esperábamos.
La velocidad puede llevarnos hasta la pelota. La agilidad ayuda a que lleguemos en mejores condiciones para jugarla.
4. Fuerza
La fuerza participa prácticamente en todo: arrancar, frenar, estabilizarnos, empujar contra el suelo, mantener posiciones y transferir energía durante los golpes.
No debemos asociarla únicamente con levantar grandes pesos. Para un tenista, ser más fuerte también significa disponer de mejores recursos para controlar su propio cuerpo.
5. Potencia
La potencia aparece cuando necesitamos producir fuerza rápidamente. Una salida explosiva, un cambio de dirección intenso, un salto o determinadas acciones del servicio son ejemplos donde adquiere importancia.
6. Movilidad y flexibilidad
El jugador necesita disponer de rangos de movimiento suficientes para adoptar diferentes posiciones sin perder el control.
Pero movilidad y flexibilidad no deben entenderse simplemente como “estirar mucho”. Lo importante es disponer del movimiento necesario para ejecutar las acciones del tenis de manera eficiente y controlada.
7. Equilibrio y estabilidad
¿De qué sirve llegar rápidamente a la pelota si al momento de golpear nuestro cuerpo está completamente desorganizado?
Muchas veces observamos un error técnico y pensamos inmediatamente en la raqueta. Sin embargo, algunas veces el problema comenzó abajo: el jugador llegó tarde, frenó mal o golpeó desequilibrado.
El equilibrio conecta el desplazamiento con la ejecución.
8. Coordinación
Las piernas se desplazan mientras el tronco gira, los brazos se organizan, los ojos recogen información y la raqueta debe encontrarse con una pelota en movimiento.
Todo tiene que ocurrir en una secuencia suficientemente organizada. Eso es parte de la coordinación.
Ninguna de estas capacidades juega sola. El tenista las combina constantemente.
Antes de jugar: calentar no es perder el tiempo
En la versión original de este artículo, publicada en 2014, ya insistíamos en la importancia de preparar el cuerpo antes de competir.
Hoy podemos explicarlo con mayor precisión.
Un calentamiento adecuado debe llevar progresivamente al organismo desde un estado de reposo hacia las exigencias que encontrará en la cancha.
No se trata simplemente de realizar algunos estiramientos y comenzar a golpear fuerte.
ACTIVAR → MOVILIZAR → DESPLAZARSE → ACELERAR PROGRESIVAMENTE → GOLPEAR
El trabajo dinámico tiene aquí un papel importante. Movimientos controlados de piernas y brazos, rotaciones, desplazamientos y acciones progresivamente más específicas ayudan a preparar al jugador para lo que viene.
Después podemos introducir la raqueta: mini tenis, golpes controlados, desplazamientos, mayor velocidad de pelota, voleas y servicios progresivos, hasta acercarnos a la intensidad con la que comenzaremos a competir.
El objetivo no es llegar cansado al primer punto. El objetivo es llegar preparado.
El tenis se juega también con los frenos
Normalmente hablamos mucho de velocidad:
“Muévete más rápido.” “Llega antes.” “Arranca.”
Pero existe otra capacidad que merece atención: detener el cuerpo.
Un jugador acelera hacia una pelota, pero en algún momento necesita controlar esa velocidad para poder organizar el golpe. Después tendrá que volver a arrancar.
Acelerar. Frenar. Golpear. Recuperar. Y repetir.
Por eso enseñar desplazamientos sin enseñar control corporal deja incompleta la preparación.
Un jugador rápido puede llegar a muchas pelotas. La cuestión es si consigue llegar bien.
Llegar a la pelota no es suficiente
Aquí la preparación física comienza a encontrarse directamente con la técnica.
Podemos enseñar una magnífica derecha en condiciones controladas. Pero después hacemos correr al jugador.
La pelota queda más lejos. Tiene menos tiempo. Llega desequilibrado. El punto de impacto cambia. La terminación se modifica.
Y entonces parece que “olvidó” la técnica.
Quizá no la olvidó.
Quizá su cuerpo ya no consiguió crear las condiciones necesarias para ejecutarla.
La técnica necesita un cuerpo capaz de sostenerla.
¿Qué sucede cuando aparece la fatiga?
Cuando estamos frescos es relativamente fácil pedir:
Muévete. Flexiona. Prepárate antes. Recupera. Observa la pelota.
Pero ¿qué ocurre después de muchos puntos?
La fatiga puede comenzar a modificar nuestra manera de desplazarnos y ejecutar acciones. Los pasos pueden hacerse menos precisos, podemos preparar tarde y puede disminuir nuestra capacidad para recuperar posición.
Y cuando el cuerpo comienza a exigirnos más atención, también resulta más difícil conservar la calidad de nuestras decisiones.
Por eso la condición física no solamente permite “aguantar”. Ayuda a conservar durante más tiempo el tenis que sabemos jugar.
Entrenar físicamente como tenista
Esto tampoco significa que todo entrenamiento tenga que realizarse con una raqueta.
Existen trabajos generales de fuerza, resistencia, movilidad y otras capacidades que pueden realizarse fuera de la cancha.
Pero conforme buscamos mayor especificidad, debemos preguntarnos si el entrenamiento responde a las demandas que queremos resolver.
El tenis combina esfuerzos, pausas y recuperación. Utiliza diferentes direcciones. Obliga a reaccionar. Cambia continuamente la distancia hacia la pelota. Exige controlar el cuerpo antes, durante y después del golpe.
Por eso una preparación física bien construida debería avanzar desde bases generales hacia demandas cada vez más relacionadas con el jugador y con el tenis.
Una pregunta para seguir pensando
¿Debe entrenarse físicamente igual un niño que comienza, un adolescente en desarrollo, un competidor avanzado y un adulto recreativo?
Sus necesidades no son idénticas. En Transforma Tu Tenis iremos profundizando en esas diferencias y en cómo desarrollar progresivamente las distintas capacidades físicas.
Después del partido todavía no termina el trabajo
La recuperación también forma parte del entrenamiento.
En el artículo original de 2014 recomendábamos cambiarse la ropa mojada cuando había que disputar varios partidos durante el día. Aquella recomendación práctica formaba parte de una idea más amplia que hoy podemos desarrollar mejor.
Después del esfuerzo debemos prestar atención, entre otros factores, a la hidratación, alimentación, descanso, recuperación progresiva, condiciones ambientales y tiempo disponible antes del siguiente entrenamiento o partido.
Especialmente cuando hace calor, la hidratación y el manejo de la temperatura corporal adquieren todavía mayor importancia.
El siguiente entrenamiento comienza, en cierta manera, con la recuperación del anterior.
No todos los jugadores necesitan exactamente lo mismo
Dos jugadores pueden tener la misma edad y jugar en la misma categoría, pero presentar necesidades diferentes.
Uno puede desplazarse rápidamente pero perder estabilidad. Otro puede ser fuerte pero poco ágil. Otro puede mantener bien partidos largos pero tener dificultades en acciones explosivas.
Otro quizá tenga suficientes capacidades físicas, pero todavía no sepa utilizarlas correctamente dentro de sus patrones de movimiento.
Por eso entrenar no debería consistir simplemente en copiar ejercicios.
Primero debemos observar. Después identificar necesidades. Entonces podremos decidir qué desarrollar.
El ejercicio es una herramienta. El objetivo debe estar claro antes de elegirla.
Autoevaluación TTT: observa tu propio tenis
Antes de pensar en programas complicados, observa lo que sucede realmente cuando juegas.
Pregúntate:
✓ ¿Llego a tiempo a la pelota o constantemente golpeo tarde?
✓ ¿Puedo frenar y golpear equilibrado después de correr?
✓ ¿Recupero mi posición después de cada golpe o me quedo observando la pelota?
✓ ¿Mi técnica cambia notablemente cuando estoy cansado?
✓ ¿Mantengo la misma calidad de desplazamiento al final que al principio?
✓ ¿Me cuesta repetir esfuerzos intensos después de puntos largos?
✓ ¿Tengo suficiente movilidad para adoptar las posiciones que exige mi juego?
✓ ¿Mi calentamiento realmente me prepara o simplemente comienzo a pelotear?
No necesitas responder perfectamente todas estas preguntas. Lo importante es comenzar a mirar tu cuerpo como parte integral de tu tenis.
De la teoría a la cancha
La clase de hoy
Muchas veces un problema que parece exclusivamente técnico comenzó antes del golpe: una llegada tardía, una distancia incorrecta, una frenada deficiente o una posición corporal inestable. En La clase de hoy iremos observando situaciones reales de cancha para aprender a distinguir el síntoma de una posible causa.
Entrenar mejor empieza por comprender qué necesitas
La aptitud física no debe convertirse en un castigo.
Tampoco debería reducirse a correr vueltas alrededor de una cancha porque “hay que hacer físico”.
Cada ejercicio debería tener una razón. Cada capacidad debería desarrollarse en el momento adecuado. Y cada jugador debería comprender progresivamente para qué está realizando determinado trabajo.
En Transforma Tu Tenis continuaremos profundizando en este tema: qué capacidades físicas necesita un jugador, cómo evolucionan durante las diferentes etapas de formación y cómo podemos trabajar cada una de ellas.
Antes de preguntar:
“¿Qué ejercicio debo hacer?”
conviene aprender a preguntar:
“¿Qué necesita desarrollar este jugador y por qué?”
Esa pregunta cambia completamente la manera de entrenar.
El cuerpo también juega cada punto
Una buena técnica es indispensable. La táctica nos ayuda a decidir qué hacer. La fortaleza mental nos permite afrontar presión, errores y adversidad.
Pero todas ellas necesitan un cuerpo capaz de ejecutar.
El cuerpo debe llevarnos hasta la pelota. Debe ayudarnos a estabilizarnos. Debe producir y controlar movimiento. Debe recuperarse.
Y debe estar preparado para volver a hacerlo.
Una vez. Otra vez. Y otra vez.
Hasta que termine el último punto.
No entrenes solamente para cansarte.
Entrena para poder jugar mejor.
AMF – Antonio Moreno Flores
para Transforma Tu Tenis