Tenis mental: iba perdiendo 5-3 y gané la final sin cambiar un solo golpe
Una historia real · Lecciones de cancha · AMF
Tenis mental: iba perdiendo 5-3 y gané la final sin cambiar un solo golpe

El partido no ha terminado: lo que una remontada a los 17 años me enseñó sobre la confianza, la preparación y la fortaleza mental.
Por Antonio Moreno Flores — Transforma Tu Tenis
Tenía 17 años cuando disputé la final de un torneo juvenil en un club de tenis. Era visitante. Mi rival jugaba en su propio club y recuerdo que algunos familiares suyos presenciaban el encuentro. Yo no recuerdo haber tenido a alguien en particular que hubiera ido a apoyarme. Me sentía solo en aquella cancha.
Perdí el primer set 6-4. En el segundo llegué a estar 5-3 abajo. Mi rival tenía el servicio para ganar el campeonato.
Muchos años después, lo que más me interesa de aquella experiencia no es el trofeo. Es lo que hoy puedo enseñar a partir de lo que sucedió.
Una final, una voz de ánimo y un marcador adverso
Recuerdo a una señora que también tenía un partido. Se acercó intencionalmente a la cancha donde yo jugaba la final y me dijo algo muy sencillo:
«Échale ganas».
La conocía y recuerdo aquel gesto. No puedo afirmar que sus palabras fueran la causa de la remontada ni precisar aquí en qué juego exacto las escuché. Sí puedo decir que forman parte de los recuerdos que todavía conservo de ese día.
También recuerdo que, en aquella situación de desventaja, me hablé a mí mismo. No puedo reproducir las palabras literales después de tantos años, pero el sentido era el de seguir luchando, mantenerme en el partido y poner la pelota en juego.
No cambié de raqueta ni aprendí una nueva técnica a mitad de la final. Los golpes que podía utilizar eran los que había practicado antes. Lo que recuerdo con más fuerza es un cambio en mi disposición a competir.
Conseguí recuperar el segundo set 7-5. En el tercero tomé una ventaja de 3-0 y finalmente gané la final:
El marcador final cuenta quién ganó, pero no alcanza para explicar todo lo que sucedió. Mi rival también tomaba decisiones, sentía la presión del momento y jugaba cada punto. No conocemos con precisión todas las causas de aquella remontada. Lo que sí conozco es la experiencia que viví y la enseñanza que ahora puedo extraer de ella.
Lo que realmente llevamos a la cancha
1. La preparación es una compañía invisible
Cuando comienza el punto, nadie puede golpear la pelota por nosotros. Recibimos apoyo de entrenadores, familiares o amigos, pero ejecutar el golpe, leer la trayectoria y decidir qué hacer sigue siendo responsabilidad del jugador. La confianza no nace únicamente de una frase de ánimo; también se alimenta de la práctica y de las dificultades superadas.
2. Estar en desventaja no es estar derrotado
El 5-3 describía una situación concreta, no el resultado final. Una diferencia de dos juegos y un rival sirviendo para ganar constituyen un escenario difícil. Sin embargo, todavía quedaban puntos por disputar. Confundir el marcador actual con un desenlace inevitable puede perjudicar la atención que necesita el siguiente punto.
3. Animar no sustituye enseñar
Las palabras «Échale ganas» tuvieron un lugar en mi memoria. Pero para desarrollar fortaleza mental necesitamos más que motivación: aprender a preparar el punto, elegir instrucciones útiles, ajustar las decisiones y recuperarnos después de los errores. El estímulo externo puede acompañar; el entrenamiento debe dar herramientas.
4. No siempre hace falta reconstruir la técnica
Cuando el jugador falla bajo presión, el profesor debe averiguar qué ocurrió antes de imponer cambios técnicos. Puede existir una dificultad de ejecución, una mala elección táctica, una atención dispersa o varias cosas a la vez. Corregir sin observar puede complicar aún más el problema.
5. El progreso no siempre coincide con la victoria
Mi final terminó con una remontada, pero un alumno que pierde puede progresar al aprender a competir con más claridad bajo presión. El resultado importa; también importa cómo responde el jugador a la adversidad. La meta pedagógica no es prometer victorias, sino desarrollar recursos transferibles a otros partidos.
¿Qué nos dice la psicología deportiva?
La investigación denomina autodiálogo a las palabras e instrucciones que el deportista dirige hacia sí mismo. Un metaanálisis de 2011 que reunió 32 estudios encontró un efecto positivo moderado de las intervenciones de autodiálogo sobre el rendimiento, especialmente cuando estas estrategias se entrenaban de manera deliberada. No significa que cualquier frase produzca una remontada ni que podamos determinar científicamente qué causó la mía.
La ITF recomienda desarrollar rutinas estables antes del servicio y de la devolución, así como evitar las prisas cuando aumenta la ansiedad. La USTA también destaca el uso de señales sencillas de rendimiento y rutinas entre puntos para mantener la concentración.
Aplicación: conviene transformar los mensajes vagos («no falles», «tienes que ganar») en instrucciones practicables («prepara temprano», «juega con margen», «observa el saque»), adaptándolas a la situación.
- Hatzigeorgiadis y colaboradores (2011), Self-Talk and Sports Performance: A Meta-Analysis.
- ITF, How to deal with anxiety on a tennis court.
- USTA, Mantener el enfoque y la concentración durante un partido.
Herramienta TTT: la rutina AMF del siguiente punto
Esta rutina es una propuesta pedagógica actual, inspirada en mi experiencia. No pretende reproducir exactamente lo que hice a los 17 años.
- Reconoce la situación. «Voy 5-3 abajo». Es un dato, no una condena.
- Recupera la atención. Haz una pausa breve, respira con naturalidad y evita apresurarte, respetando los tiempos reglamentarios.
- Elige una instrucción concreta. «Juega profundo», «prepara temprano» o «un punto a la vez».
- Ejecuta con intención. Decide cómo sacar o devolver y comprométete con una opción táctica razonable.
- Evalúa sin castigarte. Reconoce qué mantener y qué ajustar. Después prepárate para el siguiente punto.
No se trata de ganar mentalmente un partido antes de jugarlo. Se trata de prepararte mejor para jugar el punto que sigue.
Ejercicio de cancha: el desafío 5-3
Objetivo: practicar la respuesta del jugador ante un marcador adverso.
Preparación: inicia un set de entrenamiento 5-3. El jugador que tiene cinco juegos sirve para intentar cerrar el encuentro.
Primera ronda: observa sin imponer una rutina nueva.
Segunda ronda: tras practicarla, el alumno utiliza la rutina AMF. Repite en condiciones similares, sin esperar que ambos intentos sean idénticos.
Observa: reacción después del error, preparación entre puntos, decisiones tácticas y uso de una instrucción clara.
Reflexiona: «¿Qué pensé?», «¿qué hice?» y «¿qué puedo repetir o mejorar?».
La evaluación no depende únicamente de que el alumno remonte. Un jugador puede perder y mostrar avances en atención, autonomía y calidad de sus decisiones. Para entrenadores y familias, esas mejoras también merecen ser reconocidas.
Para entrenadores y padres: ¿qué enseñamos después del partido?
En lugar de quedarnos exclusivamente con «¿ganaste o perdiste?», vale la pena preguntar: «¿Qué hiciste cuando el marcador se complicó?», «¿qué decisión funcionó?», «¿qué te gustaría practicar antes del próximo torneo?».
El entrenador puede programar ejercicios de presión adaptados al nivel del alumno; los padres pueden ofrecer apoyo sin condicionar su reconocimiento al resultado. Ambos contribuyen a que el deportista desarrolle recursos propios para competir.
El partido no ha terminado
Con el paso de los años, aquella final ha permanecido en mi memoria. A veces algunos de los que estuvieron relacionados con aquel torneo recuerdan la remontada y me preguntan cómo lo hice. Yo también vuelvo mentalmente a aquel marcador, a la cancha, al ánimo de una persona que decidió acercarse y a la sensación de competir solo.
Pero hoy, más que revivir un triunfo, me interesa compartir su utilidad.
Una frase de ánimo puede acompañarnos. Una decisión puede devolvernos la atención. La práctica acumulada nos ofrece recursos. Nada de esto garantiza ganar, pero sí puede mejorar nuestra manera de competir.
Tu siguiente decisión demuestra cómo eliges jugarlo.
El partido no ha terminado.
¿Has vivido una remontada o una derrota que te dejó una enseñanza? Te invito a compartirla en los comentarios de Transforma Tu Tenis. Tu experiencia puede ayudar a otro jugador.
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Antonio Moreno Flores — AMF
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Actualización editorial — octubre de 2026: esta entrada publicada originalmente el 13 de febrero de 2014 fue reconstruida para ofrecer un caso autobiográfico y una aplicación educativa de la psicología deportiva.
Nota editorial: este relato se basa en recuerdos autobiográficos del autor. El mensaje interior se presenta por su sentido, no como una cita textual comprobada. La interpretación psicológica y la rutina didáctica son desarrollos posteriores.